El estadio de la Cerámica bullía de emoción durante los 45 minutos de la primera parte. Muy pronto, en el minuto 3, los submarinos amarillos aprovecharon la mala colocación de los defensores del Liverpool para abrir el marcador por medio del senegalés Boulaye Dia. Justo al final de la primera parte, tras un ataque bien colocado de los hombres de Unai Emery, Etienne Capoue envió un buen centro desde la izquierda a su compatriota Francis Coquelin, que con un cabezazo aumentó el marcador en el minuto 41 y permite a los de Villareal aspirar a la clasificación para la final. Con dos goles a cero, los submarinos amarillos, alentados por un público exultante, ganaron mucha confianza y pensaron que habían hecho lo más difícil.
Tras el descanso, el técnico Jürgen Klopp dio entrada al colombiano Luis Díaz para animar su liga ofensiva, que pareció un poco dormida en la primera parte. El Liverpool tardó sólo 15 minutos en volver a meterse en el partido, después de que el brasileño Fabino disparara un potente tiro raso para reducir la desventaja en el minuto 62, tras un error del portero argentino Gerónimo Rulli. Cinco minutos más tarde, en el minuto 67, el delantero colombiano Luis Díaz, tras un buen centro desde la derecha de su lateral Trent Alexander Arnold, restableció el equilibrio con un remate de cabeza que superó a Rulli.
A falta de dos goles, los jugadores del Villareal dejaron de ser ellos mismos y el público del Estadio de la Cerámica, que animaba a su club, se quedó literalmente atónito.
Los de Liverpool se hicieron definitivamente con el control del partido, tras la expulsión de Capoue por doble amonestación. En el minuto setenta y cinco, el delantero senegalés Sadio Mané dio la ventaja a su equipo (3-2). El silencio en la Cerámica era como un cementerio.
El Liverpool ha reservado su plaza en la final, prevista para el 28 de mayo, mientras espera el resultado del partido del miércoles entre el Real y el City para saber a quién se enfrentará.